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Conocí el coaching gracias a Ana, hace muchos años. Cuando hace poco me ofreció la posibilidad de probarlo, no me lo pensé dos veces: creo que empezamos esa misma semana.
Durante las sesiones conseguí conocer mucho sobre mi misma y entender cómo podía cambiar mi actitud para evitar llevarme a casa más de un problema de trabajo. Afrontarlos desde otras perspectivas me ayudó en más de una ocasión a encontrarles una solución más acertada.
Ahora, contemplo la posibilidad de formarme para aprender las técnicas del Coaching Estratégico e incorporarlas a mi actividad profesional, pues creo que también puede tener grandes utilidades, aplicadas a la Comunicación Corporativa.

Ana ibañez

Mi experiencia con el coaching es muy positiva. Conocí el coaching a través de una muy buena amiga, gracias a ella en estos momentos soy capaz de canalizar muchas de mis dificultades. Una de las principales es aprender a afrontar las cosas tal y como se presentan, y el coaching me está ayudando mucho a conseguirlo.
Hay gente que no cree en este tipo de ayuda, sin ir más lejos mi marido. Sin embargo, un día de los que yo estaba mal, me dijo “¿Cuándo tienes la próxima sesión? Es que tengo ganas de que te tranquilices un poco”
Sigo con las sesiones una vez al mes porque me hace mucho bien y eso lo noto en mi día a día.
Gracias Ana por todo lo que estás haciendo por mí.

Lola

Perdida! Consciente de estar viva pero perdida, incapaz de tomar decisiones, como si otro tuviera que tomarlas por mí, con resignación…así me sentía cuando comencé mi proceso de Coaching. Ahora, en poco tiempo he conseguido ser consciente de que sólo yo sujeto las riendas de mi vida, y que sólo yo soy la responsable de ella. He conseguido verme con lo bueno y lo malo, perdonarme y he aprendido que aceptar a otros como son, no implica que me tenga que gustar.
Lo que facilitó el cambio que sido crucial para disfrutar de mi vida personal y profesional, fue el ambiente de seguridad y tranquilidad que me transmitió mi coach. No importa lo que dijera, jamás me sentí juzgada y eso me liberó..
Fue todo muy sutil, ni me iba enterando de los cambios que se iban produciendo, hasta que el basto y angosto río por el que me veía obligada a ir, se convirtió en un río por el que quería navegar. Yo he conseguido mi propio canto de sirena que me susurra, recordándome que obtengo lo que elijo y que sólo yo, soy la artífice de lo conseguido.

Yolanda M.

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