Dentro de unas semanas hará un año que inicie el proceso de Coaching con Ana, lo necesitaba, me hacía falta, pero aún así aún recelaba de llamar y pedir cita; tanto tardé que tenía el teléfono en mi poder hacía más de un año, por lo que se podría decir que estuve mucho tiempo pensándomelo, y creo que es eso, el pensamiento, lo que me hacía falta reconducir (entre otras cosas).
Al escribir estas líneas se me suman gran cantidad de ideas, reflexiones, sentimientos (algunos encontrados)… pero creo que lo mejor sería expresar mis sensaciones antes y después de pasar por el proceso de coaching. Y es que en septiembre dos mil trece me encontraba bastante perdido en mi mismo, sin saber muy bien que querer, y lo poco que sabía que quería no tenía claro si era un deseo real o una imposición, una obligación; y lo poco que sí sabía que quería no tenía la menor idea de alcanzarlo. Ahora ese mar de dudas ha desaparecido en un objetivo a largo plazo compuesto por mini-objetivos, que me guían y me dan fuerza.
Una de las cosas que aprendí que creo que más me marcó es la diferencia entre saber lo que quieres y desear lo que quieres. Cuando sabes lo que quieres normalmente lo consigues, pero una vez allí puedes pensar que no fue la elección correcta; sin embargo, cuando deseas algo, una vez que lo alcanzas, lo disfrutas y gozas con ello. Y evidentemente, no es lo mismo.
Recomiendo el coaching si te encuentras a bordo de una barca en aguas tranquilas (o revueltas) rodeado de una espesa niebla que te impide ver hacia donde quieres dirigirte.

Alberto
SOBRE MÍ

Soy Ana Oliver, Coach Personal y autora de este Blog. Mi objetivo es ayudarte a sentirte más satisfecho contigo mismo, y a generar los cambios que quieres en tu vida. Descubre cómo puedo ayudarte aquí.