Querer es poder, cuántas veces hemos escuchado esta frase a lo largo de nuestra vida, y cuantas veces nos la hemos dicho a nosotros mismos. “Querer es poder”, esta creencia está tan difundida en nuestra cultura que parece que si no conseguimos algo es porque no queremos, no porque no podemos.

Creo que es importante diferenciar querer de poder:

Querer, significa orientar la energía, la fuerza, la intención, en una dirección determinada. Poder, en cambio alude a la disponibilidad de los recursos personales y materiales para conseguirla, y si no disponemos de ellos tendremos que ver la forma de conseguirlos.

Una metáfora que puede ilustrar esta situación es la del jinete y el caballo. El jinete quiere llegar hasta una colina que le atrae y que se encuentra  a unos kilómetros, se encuentra tan atraído por esa meta que deja de percibir  a su caballo, no mira si éste tiene hambre o sed o está cansado. Inicia su galope dando por sentado que su caballo se halla en condiciones de llegar.

Os invito a reflexionar sobre cómo se produce este hecho en nosotros mismos, hasta que punto tenemos interiorizado que querer es poder, y lo damos por supuesto, y si no hemos conseguido algo es porque no nos hemos esforzado lo suficiente, porque no  lo hemos querido con suficiente fuerza;  en lugar de antes de iniciar la marcha hacia nuestro objetivo, revisar si disponemos de los recursos ya (el caballo está en condiciones), o si por el contrario, lo que tenemos que hacer es ver la manera de conseguir los recursos que necesitamos (preparar al caballo para el camino).

¿Y en nuestra relación con los demás? ¿Cómo proyectamos esta creencia con nuestros amigos, pareja, compañeros de trabajo, colaboradores…?. Y lo que es peor, ¿cómo condiciona esta creencia nuestras relaciones con los demás y con nosotros mismos?

Para mí la clave del “poder”, está en conocerse uno a sí mismo, en la humildad para reconocer nuestros límites actuales, y en la valentía para lanzarse a romper esos límites y crear nuevos recursos, y puede que el camino no sea fácil, incluso en ocasiones nos asuste, pero es la única forma de seguir creciendo y avanzando hacia nuestro objetivo. Y es que tengo la firme creencia de que el ser humano es portador de capacidades y potencialidades ilimitadas sólo hay que saber cómo desarrollarlas. Todos tenemos los recursos que necesitamos, o podemos crearlos.


 

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SOBRE MÍ

Soy Ana Oliver, Coach Personal y autora de este Blog. Mi objetivo es ayudarte a sentirte más satisfecho contigo mismo, y a generar los cambios que quieres en tu vida. Descubre cómo puedo ayudarte aquí.