Durante muchos años de mi vida he estado escondiendo mi parte vulnerable, por un lado porque me dolía verla, y por otro porque temía que a los demás no les gustara y pudieran rechazarme. Así funcionamos todos, haciendo un grandísimo esfuerzo para que no se nos vea que somos vulnerables, porque todos, absolutamente todos los seres humanos, tenemos nuestros puntos vulnerables (afortunadamente).

Para mí, durante mucho tiempo, el mostrar mi parte más tierna, más vulnerable, más imperfecta ha sido un sinónimo de debilidad. Hasta casi cumplir los 40, pocas personas han sabido realmente de mi tristeza, de mis problemas, mis temores, de mis errores…

No se trata de ir llorando por ahí ni de dar pena, de hecho nunca me han gustado ni me gustan, las personas que se pasan la vida lamentándose de sí mismas.  A lo que me refiero, es a ser capaz de reconocerte a ti mismo, y poder mostrarte a los demás como una persona que también puede fallar, que también puede estar triste o tener miedo, en definitiva, reconocerte y mostrarte como humana. Y eso no es ser débil, al contrario, hay que ser muy fuerte y tener mucho coraje para hacerlo.

Uno de mis mentores y maestros me dijo una vez, el fuerte que es capaz de mostrar su vulnerabilidad es doblemente fuerte. ¡Qué gran verdad! Hay que ser muy fuerte y muy valiente para reconocerte y aceptarte en tu dolor, en tus imperfecciones, en tu lado más oscuro, en tus miedos, y para desde esa aceptación de ti mismo, poder mostrarte al resto tal y como eres realmente cuando te quitas esa coraza.

El fuerte que es capaz de mostrar su vulnerabilidad es doblemente fuerte.

Esa coraza tan grande con la que te vistes todos los días, para que nadie note ni pueda ver que también eres vulnerable. Da mucho miedo quitarse la coraza, por una parte porque te encuentras con esa parte de ti que menos te gusta y más te duele, por otra, porque temes que los demás puedan aprovecharse de tu vulnerabilidad o rechazarte por ella, en definitiva te avergüenzas de ti mismo. ¿Qué cruel verdad? ¿Hay peor acto de desamor que avergonzarse de uno mismo?

La coraza te protege de que se vea tu vulnerabilidad, pero pagas un alto precio por llevarla. No es sólo el esfuerzo que tienes que hacer todos los días para cargar con ella y que esté impoluta, ni el que te quieras tan poco y te avergüences de cómo eres, sino que además, por si fuera poco, esa coraza que  te protege de sentir lo que te hace daño, tampoco te deja sentir plenamente las cosas hermosas. Al mismo tiempo que no deja salir fuera ni tu dolor ni tu miedo, tampoco puede dejar entrar libre y plenamente el amor, la belleza, el placer, la ayuda de los demás.

Cuando empecé a aceptar mi vulnerabilidad.

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No ha sido un camino fácil lo reconozco, en un carácter como el mío es muy doloroso y da mucho miedo aceptar la vulnerabilidad, pero a día de hoy reconozco que es uno de los más bellos actos de amor que he podido hacer hacia mí misma.

 

El empezar a mostrar a los demás mi lado más vulnerable, me ha abierto una nueva forma de relacionarme con ellos, más hermosa, más real, honesta y sincera, más rica y nutritiva.

Es curioso como el miedo a que no les gustara si me veían triste o con miedo, perdió rápidamente la batalla. Al contrario, al mostrar mi lado más vulnerable y desde ahí, poder pedir ayuda, ha provocado que la gente de mi entorno se haya volcado más en mí, en ayudarme, en sostenerme o simplemente en acompañarme, cada uno como ha podido y desde donde ha podido. Y lo más gracioso es, que alguna que otra amiga me ha dicho que así les gusto más, que cuando era tan perfecta era, ¿cómo decirlo? muy cansada.

Ahora cuando trabajo con mis clientes o estoy escuchando los problemas de mi gente, puedo entender mejor su vulnerabilidad y conectar mejor con ellos, ya no hay tanta coraza que entorpezca. Muchas veces les oigo frases como “es que soy muy débil, esto no debería afectarme tanto”, “y yo que pensaba que era fuerte y mira soy una debilucha que llora por todo”.  Ante esto siempre les felicito y les doy la enhorabuena, suelen mirarme extrañados y me preguntan: ¿Por…?

Porque no eres débil al contrario, ahora que empiezas a ver tu vulnerabilidad empiezas a ser doblemente fuerte.


Ahora te toca a ti

¿Qué es para tí la vulnerabilidad? ¿Qué dificultades sientes en tu vida para mostrar tu lado más vulnerable? ¿Qué entiendes por ser una persona fuerte?

Puedes contar tus ideas más abajo en comentarios, me encantará leerlas, seguro que yo también puedo aprender de ti. Gracias


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SOBRE MÍ

Soy Ana Oliver, Coach Personal y autora de este Blog. Mi objetivo es ayudarte a sentirte más satisfecho contigo mismo, y a generar los cambios que quieres en tu vida. Descubre cómo puedo ayudarte aquí.