¿Y si resulta que no haces ese cambio que quieres porque tienes miedo a perder? El miedo a perder algo o a alguien, es una de las principales motivos de parálisis tanto ante las oportunidades, como ante las adversidades que la vida nos pone delante. Y es que, cuando haces un cambio en tu vida, tienes mucho que ganar y también se pierden algunas cosas.

Escribiendo el artículo anterior que hablaba de los cinco principales miedos que tenemos ante los cambios, me di cuenta de cómo el temor a la pérdida, es uno de los principales motivos por los que no hacemos en nuestra vida los cambios que queremos.

¿Te has parado a pensar cuántas cosas has hecho o has dejado de hacer por miedo a perder?

 

Posiblemente por miedo a perder te has conformado con quedarte donde estás, en otras ocasiones por miedo a perder te has callado y no has dicho eso  que pensabas, o quizás por miedo a perder has dejado de lado tus deseos para cumplir con las expectativas de otro.

Por miedo al  riesgo de perder algo o a alguien, probablemente te resignas a vivir una vida limitada en la que no eres todo lo feliz que sabes que puedes ser.

Cuando te planteas hacer un cambio en tu vida, siempre lo haces pensando en que va a ser lo mejor para ti y tu entorno. Es posible que te plantees un cambio de trabajo, cambiar algún hábito poco saludable, cambiar tu forma de relacionarte,  cambiar de pareja… Pero incluso sabiendo que va a ser para mejor y que a la larga va a ir bien, es muy posible que sientas miedo a perder algo que ahora tienes, y eso te impida realizar el cambio.

¿Qué temes perder con el cambio?

 

Quizás no te hayas dado cuenta de este aspecto, pero es posible, que al hacer el cambio que deseas  sientas miedo a perder una o varias de estas cosas:

Perder tu seguridad económica. Posiblemente, esta sea una de las cosas que más claramente puedes ver que te da miedo perder si haces el cambio que estás pensando. El temor a perder la estabilidad económica, es una de las principales motivaciones para no realizar cambios en nuestra vida, sobre todo a nivel profesional y  a nivel de pareja.  Todos necesitamos tener una estabilidad económica que nos permita poder cubrir nuestras necesidades básicas, y el miedo a perderla es uno de los principales motivos de parálisis.

Perder status  o calidad de vida. Hay cambios, que pueden suponer un cambio de status. Hace tiempo trabajé con una cliente que era directiva en una empresa, trabajaba muchas horas incluso fines de semanas, viajaba con mucha frecuencia, y estaba cansada de ese ritmo de vida tan frenético. Al ser madre decidió solicitar un cambio en el trabajo a un puesto con menos responsabilidad, y que le permitiera conciliar su vida familiar y profesional. Tras mucho insistir, consiguió que la trasladaran al puesto que ella quería, pero llegado el momento empezó a resistirse al cambio  y a no ver las cosas claras. Tras una charla en profundidad, se dio cuenta de que lo que temía del cambio, era perder el status que hasta ese momento había tenido en la empresa, y eso pesaba casi tanto como la ilusión de poder estar más tiempo con su hija.

En cuanto al temor a perder calidad de vida, es una de las cosas que con más frecuencia oigo últimamente y en cierto modo, me gusta que se ponga más valor a una buena calidad de vida que  a otras cuestiones. El problema es cuando en defensa de esa calidad de vida te estás limitando a vivir una vida mediocre y sin sentido, incluso en algunos casos puedes estar perjudicándote a ti o a los que te rodean.

Otra cosa que posiblemente te esté paralizando para hacer  un cambio es el miedo a perder algunas  relaciones afectivas o de amistad. Esto ocurre frecuentemente  cuando lo que quieres cambiar es tu forma de relacionarte con los demás. Si por lo general te comportas como una persona sumisa, de las que aceptan todo y nunca se quejan, cuando te propongas hacer un cambio para ser más asertiva y empezar a expresar lo que quieres, te surja el miedo a que te dejen de querer, a que le dejes de gustar, a que se enfaden contigo…

 

 

Perder tranquilidad y comodidad. Y es que los cambios son en cierto modo molestos; te sacan de la tranquilidad que da la rutina,  para meterte en un nuevo espacio de incertidumbre e inseguridad, no sabes lo que va a pasar, ni cómo serán las cosas después del cambio, y eso  genera desasosiego e incertidumbre, lo cual no es nada agradable, de ahí que no quieras perder la comodidad y tranquilidad que sientes en tu burbuja actual, aunque por otro lado sabes que ahí, en esa burbuja tampoco estás bien y estés deseando hacer algo para salir de ahí.

Perder los beneficios encubiertos que nos da la situación actual. Y es que en muchos casos, el mantener la situación actual, por muy dolorosa que sea, y no afrontar el cambio, puede tener ciertos beneficios, la gran mayoría de ellos totalmente inconscientes todo sea dicho, y relacionados con la obtención de afecto y cariño. Personas que no se toman la medicación porque mientras están enfermas los demás la cuidan y le muestran afecto,  no acabar con una relación de pareja destructiva  por no sentirte sola, no terminar la carrera por no tener que enfrentarte al mundo laboral…

 

¿Cómo afrontar el miedo a perder algo si realizas el cambio que quieres?

 

 Lo primero, es ser consciente de qué es lo que te da miedo perder si haces el cambio. Una vez lo hayas identificado ya sabrás realmente a que te enfrentas. En muchas ocasiones basta con ponerle nombre a eso que temes, para que cambie y se haga más pequeño, incluso para que encuentres cómo superarlo.

Una vez que lo hayas identificado, pon atención a qué grado de verdad tiene eso que temes perder. El miedo a perder está ubicado en el futuro, y le damos fuerza desde nuestra mente, valora si es un temor real o si está siendo magnificado por tus pensamientos.

Pon en una balanza lo que puedes ganar y lo que temes perder, así tomarás  conciencia real de ambas partes y que peso tienen en tu vida y en tu bienestar. Valora cuantas cosas puedes perder por miedo a perder.

Escucha a tu miedo y tranquilízalo, ponle los medios para que se sienta más seguro y minimice los riesgos de la posible pérdida. Por ejemplo; si lo que te da miedo es perder tu seguridad económica, traza un plan para hacer el cambio, que te garantice lo máximo posible tener cierta estabilidad económica. Si lo que te da miedo es perder el afecto de alguien, explícale a tu miedo que existen dos posibilidades, la primera es que aún le gustes más después del cambio, la segunda es,  que si no te acepta y respeta tal y como eres, pues entonces es que no vale tanto la pena, ni te aprecia tanto, así que la pérdida tampoco será tanta.


Ahora te toca a tí

¿Qué es lo que temes perder si haces ese cambio que deseas? ¿Cuántas cosas has perdido por miedo a perder? ¿Qué no te estás permitiendo vivir por miedo a perder algo o a alguien?

Comparte tu experiencia en el apartado comentarios, será muy enriquecedor y podremos aprender mucho juntos


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SOBRE MÍ

Soy Ana Oliver, Coach Personal y autora de este Blog. Mi objetivo es ayudarte a sentirte más satisfecho contigo mismo, y a generar los cambios que quieres en tu vida. Descubre cómo puedo ayudarte aquí.