Ya es final del año y es prácticamente imposible evitar que te venga a la cabeza un repaso de las cosas que te han ocurrido en estos últimos doce meses. Si ha sido un año difícil, serás de los que tienen ganas de que se acabe y que empiece un nuevo año con la esperanza de que sea mejor, año nuevo vida nueva, que dice el refrán. Si por el contrario ha sido un buen año para ti, estarás lleno de ilusión por las fiestas, con ganas de disfrutar y desearás que el nuevo año te traiga tantas cosas buenas como este.

Sea cual sea tu situación, quizás sea un buen momento para parar y hacer balance, no se trata de catalogar si ha sido un buen o mal año, sino de ver en qué punto realmente estás, de revisar y aceptar que las cosas son y ocurren, que una situación da paso a otra y que la vida es así, con sus momentos de placer y sus momentos de displacer, con luces y con sombras. Porque los años no son ni buenos ni malos, sino que nos pasan cosas a lo largo del tiempo que tenemos que afrontar, algunas más placenteras y otras más dolorosas, unas nos gustan más y otras nos gustan menos, pero lo realmente importante es cómo las hemos vivido y en qué punto nos encontramos al respecto.

¿Y si no quiero hacer balance del año?

Pues no lo hagas, estás en todo tu derecho. Ahora bien, si te has hecho esta pregunta, estoy segura de que es porque sientes que este año ha sido malo para ti, y piensas que hacer un repaso del mismo te va a generar más dolor y malestar, te entiendo perfectamente, para mí tampoco ha sido un año fácil, y te confieso que me he resistido mucho en los últimos días a hacer mi propio balance personal. Finalmente lo he hecho sólo por un motivo ¿Sabes cuál? Por mí misma, sí, lo he hecho por mí. Necesitaba saber en qué punto me encuentro después de todo lo acontecido en los últimos doce meses, verlo con más objetividad, reconciliarme conmigo y con lo ocurrido, poner luz en las sombras y al mismo tiempo recordar los buenos momentos vividos y que en ocasiones, han quedado escondidos detrás de los problemas.

“Si no hacemos balance de lo vivido corremos el riesgo de sentir que la vida se nos va sin haber conseguido nada”

Aún así, si no quieres revisar ahora cómo ha sido tu año, no lo hagas, a veces es bueno no darle tantas vueltas a las cosas, o quizás haya otro momento mejor para hacerlo, tú decides y lo que decidas bien estará.

Si por el contrario, te apetece hacer balance del año, aquí te traigo unas preguntas que pueden servirte de guía y que te invito a que explores. ¡Vamos allá!

¿Qué cosas de las vividas te encantaría repetir?

Trata de crear mentalmente un collage de fotografías que muestre los momentos que más disfrutaste de tu año. ¿Qué hacías? ¿Con quién estás? ¿Qué es lo que te permitió disfrutar el momento? ¿Qué es lo que sentiste? Piensa en las cosas que más te hicieron reír o sentir placer, esos pequeños o grandes momentos en los que te sentiste relajado, en paz, que las cosas salieron como querías, incluso mejor de lo que esperabas. ¿Te resulta difícil? Cierra los ojos, respira profundo y sonríe, imagina que estás haciendo un escáner del año y deja que te vengan esos momentos, de diversión, de carcajadas, de encuentro, de complicidad,de intimidad…

Da gracias y felicítate por permitirte disfrutar y haberte abierto a esas experiencias. Comprométete a hacer todo lo posible este próximo año para dar espacio a todas esas personas, actividades y vivencias que te hacen sentir bien.

¿Cómo cuidaste tu cuerpo, energía física y alimentación?

El cuerpo es el templo de tu alma, es la casa en la que vive tu mente y tus emociones, por eso es tan importante también revisar si le has dado el cuidado y la atención que necesita. Y no pienses sólo en grandes cosas como si has hecho dieta o si has ido al gimnasio todos los días, también es importante revisar otras mucho más sencillas como si has respetado tu tiempo de descanso, tu tiempo para comer, si este año has ido a las revisiones con el médico (si no has ido ya estás tardando en llamar), si has introducido algún nuevo hábito saludable en tu vida…Ah! Y también incluye esos pequeños o grandes homenajes que le has dado a tu cuerpo (una comida exquisita, un masaje, un baño de espuma…)

Quizás te estés dando cuenta de que hay alguna cosa que podrías mejorar al respecto, pues toma nota de ello y quizás sea un buen objetivo para el año que viene, o para empezar mañana mismo.

¿Cómo resolviste tus problemas este año?

También es un buen momento para ver cómo afrontaste los problemas y dificultades que se te presentaron este año y cómo los resolviste. Seguro que has sido capaz de superar muchos, y también es posible que algún asunto no haya quedado resuelto como esperabas, aún así, es importante que tomes conciencia de cómo viviste el proceso sin importar cuál fue el desenlace, cómo lo afrontaste y cómo conseguiste seguir adelante, qué recursos personales pusiste en marcha, si fuiste capaz de pedir ayuda y dejarte ayudar.

Ahora que puedes ver desde la distancia ¿Le darías otra solución? ¿Lo vivirías de otra manera? Pero sobre todo, no olvides que lo más importante es lo que has podido aprender de ti mismo a través de ellos, a veces es sorprendente nuestra capacidad de resiliencia.

¿Qué te has permitido este año y qué no?

Quizás te has permitido salir más con los amigos o estar más en tu casa, decir no a algo o a alguien, anteponer un poco más tus necesidades a las de los demás, restar importancia a determinadas cosas o personas, pedir ayuda si las has necesitado, atreverte con algo nuevo, cambiar de trabajo…

Y por el contrario, ¿Qué es eso que todavía no puedes permitirte y te gustaría hacer?  Toma nota de lo que te venga a la cabeza, y pregúntate cual es la verdadera dificultad que tienes para permitírtelo ¿Qué o quién te lo impide? La falta de confianza en ti mismo, el miedo al qué dirán, el miedo a fracasar, el dejar de caer bien al otro, pues bien, todo eso se puede superar, no de golpe claro está, pero poco a poco, con conciencia y por qué no, buscando ayuda profesional si crees que te puede ayudar.

¿Qué has dejado atrás definitivamente?

Sí, qué asuntos has conseguido cerrar a lo largo del año y dejarlos atrás, puede ser haber salido de una situación complicada, aceptar un cambio que te vino impuesto, o incluso dar por cerrada una etapa de tu vida para comenzar otra. Y por supuesto aquí puedes incluir también a aquellas personas o relaciones tóxicas, que decidiste sacar de tu vida porque ya no tenían cabida en ella.

¿Qué cosas se han quedado pendientes?

Esos llamémosles asuntos inconclusos que no hemos podido terminar de cerrar, elaborar o aceptar. Esos “pepitos grillo” que resuenan todavía en tu cabeza y que sin querer vuelven a aparecer una y otra vez. No te juzgues ni te culpes porque sigan ahí pendientes y no hayas podido superarlos todavía. Simplemente ten claros cuales son, si puedes hacer algo para cerrarlos pues no lo demores más, y si todavía no puedes, acéptalo y confía en que llegará el momento en que podrás resolverlos.

¿Qué o quién hay nuevo en tu vida y a quien has dicho adiós?

¿Qué hay ahora en tu vida que no estaba antes? No importa cómo haya sido tu año, seguro que hay elementos o personas nuevos. Y están porque tienen que estar. Una nueva pareja, un nuevo miembro en la familia, nuevos amigos, una nueva casa, o quizás un nuevo trabajo, una nueva ilusión.

¿Te has despedido de alguien? Decir adiós puede ser doloroso, ya sea porque era el momento de evolucionar por caminos separados o porque dejaron esta vida. ¿Cómo has vivido la despedida? ¿Qué legado ha dejado esa persona en ti? Por triste que nos resulte las personas solo están en nuestra vida el tiempo necesario para cumplir una lección: para aprender uno del otro. Y solo llegan cuando estamos listos para recibirlas.

 

Bueno pues hasta aquí llega mi último post de este año, una invitación a hacer un alto en el camino para reflexionar y poner en valor lo vivido. Y es que, la vida tiene sus luces y sus sombras pero lo importante es poner conciencia en ambas para saber dónde estás y quien eres.

Feliz año y feliz vida.

Gracias por estar ahí.

 

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SOBRE MÍ

Soy Ana Oliver, Coach Personal y autora de este Blog. Mi objetivo es ayudarte a sentirte más satisfecho contigo mismo, y a generar los cambios que quieres en tu vida. Descubre cómo puedo ayudarte aquí.