Hay ocasiones en la vida en que te encuentras  frente a situaciones en las que no te queda más remedio que empezar de nuevo. Un despido, una ruptura sentimental, un cambio de ciudad, un proyecto que no sale bien, un traslado en el trabajo, a veces son cambios que has elegido otras veces vienen impuestos, pero sea cual sea su origen te encuentras con dos emociones que se presentan con toda su intensidad: la tristeza ante la pérdida y el miedo a lo que vendrá.

Empezar de cero significa dejar de lado experiencias, sueños en los que has invertido cierta cantidad de tiempo, ilusiones, esperanzas, proyectos en los que, aunque pusiste toda tu energía y esfuerzo, no han dado los resultados que esperabas y eso duele, más aún cuando la razón del cambio no la has elegido tú ¿verdad?

Al mismo tiempo que estás elaborando tu propio duelo, no te queda más remedio que poner tus energías en empezar de nuevo, en buscar o crear un nuevo camino diferente al que te encontrabas, donde para bien o para mal ya sabías lo que había y cómo funcionaban las cosas.

Adaptarte a la nueva situación, reinventarte… empiezas a tener muchas dudas e incertidumbre sobre lo que va a suceder y si serás capaz de superarlo.

 

¿Se empieza realmente de cero?

Pues no, es imposible empezar literalmente de cero salvo que vuelvas a nacer, porque hay algo que has ganado en el camino y es experiencia, así que, haya sido esta experiencia buena o mala ya no partes de la nada sino que puedes apoyarte en ella para construir de nuevo. Eso sí, es importante revisar los cimientos sobre los que vas a reconstruir, porque si por querer solucionar rápido el problema vas a volver a repetir el mismo modelo de construcción, no hace falta que te diga lo que va a pasar, ¿verdad?

Volver a empezar nunca es empezar de nuevo, sino retornar con algo más de experiencia a un lugar que todavía te enseña

Rafael Vidac

 

¿Realmente es una oportunidad volver a empezar de cero?

Pues sinceramente creo que sí, y lo digo por mi propia experiencia, aunque también es cierto que no es fácil verlo así cuando te encuentras en los primeros momentos en que sientes que has perdido lo que tenías, o que has fracasado en el intento de conseguir tu objetivo. Pero es cierto que, pasados los primeros momentos de “shock”, empiezas a poder ver las oportunidades que te puede dar tener que empezar de nuevo. ¿Quieres saberlas?

La oportunidad de conocerte mejor .

Sí, efectivamente es uno de los momentos ideales para parar y dedicar un tiempo a conocerte en profundidad: quién eres, de dónde vienes, por qué piensas lo que piensas,  cómo te manejas en esta vida, cuáles son tus miedos, cuáles son tus deseos más profundos.  Es un buen momento para mirar en tu interior porque  como dice Melendi  en una de sus canciones, “si saltas vives pero hay que saltar para dentro y no hay parada de metro que te lleve a ese lugar”.

La oportunidad de aprender de tus errores y aciertos.

Es el momento de sopesar qué cosas funcionaron y qué cosas es necesario cambiar o mejorar. No se trata de juzgarte, castigarte y mucho menos flagelarte por lo que hiciste o dejaste de hacer, así solo conseguirás  entrar en una espiral de autocompasión y victimismo que no te llevará a ninguna parte. Se trata de mirar con objetividad qué falló por tu parte y aprender de ello, para en el futuro, en la medida de lo posible, no volver a cometer los mismos errores.

Dicen que de los errores se aprende pero yo creo que también se aprende mucho de los aciertos, así que también tienes que poner atención a lo que sí funcionó,  qué cosas hiciste bien,  cuáles son tus puntos fuertes y ponerlos en valor, porque tus puntos fuertes son uno de los mejores pilares sobre los que apoyarte parar construir de nuevo.

Empezar de cero nos da la oportunidad de pensar en el pasado, sopesar lo que hemos hecho y aplicar lo que hemos aprendido de esas experiencias en el futuro.

 RJ Palacio

La oportunidad de hacer las cosas de forma diferente.

Piensa cuántas veces te has dicho: “si volviera a empezar haría las cosas de forma diferente” ¡Pues aquí tienes el momento!

Sí, ya que vas a empezar de nuevo puedes aprovechar para hacer las cosas de forma diferente, y no volver a repetir las cosas que no te gustaban de la situación anterior. Es un buen momento para clarificar qué es lo que realmente quieres,  cómo lo quieres y a qué no estás dispuesto a renunciar.

La oportunidad de crear algo nuevo.

El empezar de cero también puede darte la oportunidad crear algo totalmente nuevo y diferente a lo que tenías hasta ahora, romper con todo lo anterior e iniciar un camino totalmente nuevo y con objetivos totalmente diferentes. 

Seguro que a tu alrededor hay más de un caso que son ejemplo de esto, personas que se han reinventado profesionalmente después de quedarse en paro, amigos que dejaron la ciudad y se fueron a vivir a un pequeño pueblo tras una ruptura sentimental, incluso sin ser cambios tan grandes, al tener que empezar de cero puede darse la ocasión de crear algo nuevo.

Precisamente ese es el caso de este blog que estás leyendo, ¡Sí! Este blog nació precisamente hace poco más de un año, cuando por diversas cuestiones (que no voy a entretener a detallarte ahora), tuve que empezar prácticamente de cero dándole un giro de 180 grados a mi negocio de “coaching” y si te digo la verdad, estoy muy contenta de que así haya sido. Aunque reconozco que hubo momentos tremendamente duros y difíciles, con muchas dudas incluso con algún arrebato de cerrar el negocio, ya ves, aquí estoy, intentándolo de nuevo y muy agradecida por lo aprendido en el camino.

“A veces es necesario que algo se quiebre para que algo nuevo pueda surgir”

coaching Alicante

¿Y si no tengo fuerzas para empezar de nuevo?

Cuando el cambio se produce de una forma involuntaria, es muy normal que te sientas sin fuerzas para afrontarlo, sobre todo en los primeros momentos, volver a empezar se hace como una montaña gigante que se ve imposible de superar. Esa falta de fuerza y energía viene derivada de la tristeza y de la añoranza por lo perdido. Cuando sufres una pérdida necesitas hacer una pausa en tu vida para hacer balance de la situación dedicando tiempo a la reflexión y al descanso, por eso tu cuerpo reacciona reduciendo al mínimo su energía, estás más cansado y no tienes ganas de hacer nada.

Tranquilo, no es nada malo, tómate tu tiempo para digerir lo sucedido y verás cómo poco a poco vas recuperando fuerzas. Aun así, si ves que la cosa se está enquistando busca la ayuda de algún profesional, no eres más débil por buscar ayuda ni más fuerte por querer superarlo solo.

 

Y para terminar solo recordarte que no se puede hacer nada para remediar lo que pasó, pero sí se puede hacer mucho para cambiar lo que viene por delante, y eso en gran medida depende de ti.

 

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SOBRE MÍ

Soy Ana Oliver, Coach Personal y autora de este Blog. Mi objetivo es ayudarte a sentirte más satisfecho contigo mismo, y a generar los cambios que quieres en tu vida. Descubre cómo puedo ayudarte aquí.