Sabes que no estás bien, que tienes que tomar una decisión y no sabes cuál es. Ya sea en tu vida laboral o en tu vida personal hay momentos en los que te das cuenta que las cosas no van bien y que tienes que empezar a tomar decisiones al respecto, pero claro, la vorágine del día a día te engulle, te dejas llevar por la inercia, y van pasando los días, semanas, meses y la bola se va haciendo más grande, a veces lo llevas mejor y otras peor, pero lo cierto es que cada vez te vas sintiendo más molesto y eso se va contagiando a todas las facetas de tu vida.

Para tomar una decisión, sea cual sea, es necesario tener cierta claridad, pero sobre todo necesitas conectar contigo mismo, y para ello es imprescindible parar y tomar distancia. Bajarse de la rueda del hámster y tomarse un tiempo para mirar desde fuera qué es lo que está pasando y qué es lo que realmente quieres.

El tiempo no lo decide todo, las decisiones las tomamos nosotros. El tiempo sólo nos da espacio para pensar y luego decidir.

¿Qué te aportará parar y tomarte un tiempo?

Conexión contigo mismo

Tomar distancia te va a dar un espacio para estar solo contigo mismo, donde poder contactar con lo que realmente necesitas, con tus intereses y motivaciones, con tu parte más profunda e íntima donde se encuentran tus verdaderos deseos.  Darte ese espacio de reconexión personal te va a ayudar a repensar tu propia vida, lo que quieres, lo que no quieres, lo que esperas de ti mismo y lo que no, sin que interfieran las opiniones ni los deseos de los demás. Solo así podrás tomar la decisión más acorde con tus valores y con lo que realmente necesitas y va a ser mejor para ti.

Serenidad

Tener que tomar determinadas decisiones te coloca frente a situaciones difíciles de afrontar, donde no es fácil manejar las emociones y puede  generar sentimientos encontrados. El miedo a tomar una decisión equivocada, a que tus decisiones puedan hacer daño a otros, a defraudar o a arrepentirte en unos meses, hace que te sientas bloqueado, lleno de dudas, agobiado, e incapaz de decidir.

Darte un tiempo para ver las cosas desde la distancia permite calmar tus emociones, ver y analizar la situación de una forma más relajada y con más tranquilidad, sin presiones y con menos ansiedad.

Visión más amplia

Te pongo un ejemplo, cuando vas conduciendo y tienes un camión delante muy pegado a tu coche no puedes saber si es buen momento para adelantarle o no, entre otras cosas porque tu campo de visión lo ocupa totalmente el camión, por lo que no puedes ver si vienen coches de frente, si llega una línea continua, si hay una señal de prohibido adelantar, etc. ¿Qué es lo que haces entonces? Frenas un poco, reduces la marcha y te distancias del camión para tener más visión, solo desde ahí puedes decidir si es el momento de poner el intermitente y acelerar o de quedarte detrás del camión hasta que las circunstancias sean más favorables para adelantar.

Parar y poner distancia te permite ampliar tu campo de visión, ver más allá de eso que te preocupa, analizar con más amplitud todo lo que está aconteciendo y a partir de ahí decidir cuál es el siguiente paso que vas a dar o no.

Encontrar nuevas opciones

Cuando consigues tener una mayor conexión contigo, serenar tus emociones y tener una visión más amplia de lo que ocurre, inevitablemente surgen nuevas opciones y caminos que puedes tomar. Es curioso como la creatividad empieza a surgir, ves nuevas posibilidades y las cosas comienzan a fluir. Dicen que si no tienes ninguna opción estás muerto, si tienes solo una opción estás obligado, si tienes dos opciones estás en un dilema, si tienes tres o más opciones es el comienzo de una verdadera elección.

En definitiva parar y tomar distancia te va a permitir comprender desde fuera, sin perder el contacto con lo que eres, alejarte para percibir la realidad desde una mirada honesta y objetiva, y a partir de ahí podrás tomar la mejor decisión para ti y los que te rodean. Pero claro, para eso, como te he dicho al principio, es necesario parar, bajarse de la rueda y de la vorágine del día y dedicarse un tiempo a uno mismo.

Y ahora me preguntarás ¿y cómo lo hago? ¿Cómo paro y me doy un tiempo?

Coaching Alicante

Tómate un tiempo para estar contigo a solas

Cógete unos días de vacaciones, da igual si son vacaciones del trabajo, de la familia o de la pareja, sí, tómate unos días para distanciarte físicamente de eso que te preocupa, te ayudará a relajarte, desconectar y cambiar el chip. No se trata de huir del problema ni mucho menos, se trata de retirarte para poder ver desde la distancia y coger aire fresco.

Sal a caminar varias veces a la semana, aprovecha la hora de la comida, o cualquier oportunidad que tengas para darte un paseo a solas, sin ningún objetivo más que poner atención a cómo tus pies pisan el suelo, te ayudará a reducir la vorágine de pensamientos y la tensión de tener que tomar una decisión.

Busca y permítete momentos de silencio, aunque solo sea durante cinco minutos. Puede ser dentro de tu coche, en tu habitación, sentado en un parque, o en la ducha. Cierra los ojos y pon atención a tu respiración, sin juzgarla ni manipularla, simplemente escucha como estás respirando.

Hay que tomarse un tiempo para ver. Necesitamos una pausa para reaccionar,  para comprender, una distancia para darnos cuenta

Busca ayuda profesional si la necesitas, y no es que quiera tirar para mi terreno, es que a mí es lo que mejor me ha funcionado y me sigue funcionando. Ir a terapia o a sesiones de coaching te da un espacio tranquilo y de confianza donde pararte semanalmente a contactar contigo. Poner en palabras todo lo que tu cabeza lleva en danza te ayuda a clarificar, a serenarte, analizar y replantear lo que te confunde, reordenar la mente y saber qué es lo que en realidad te preocupa y por qué, y a partir de ahí dejar también que el corazón decida.

 

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SOBRE MÍ

Soy Ana Oliver, Coach Personal y autora de este Blog. Mi objetivo es ayudarte a sentirte más satisfecho contigo mismo, y a generar los cambios que quieres en tu vida. Descubre cómo puedo ayudarte aquí.