Agosto llega a su fin y con él también se acerca el final de las vacaciones para muchos, mientras que otros ya os habréis reincorporado de nuevo al trabajo. La playa, la piscina, las siestas, levantarte sin el despertador, estar con los amigos, todo ello se va terminando y toca volver a los horarios, rutinas, y bueno, a nuestro día a día. ¡Y sí! Nos cuesta.

Mi abuela decía que el cuerpo se acostumbra muy rápido a lo bueno, y es verdad, pero también es verdad que volver a nuestras rutinas, trabajos, y quehaceres diarios no tiene por qué ser tan malo, (incluso es posible que alguno de vosotros empiece a echar en falta un poco de orden en las comidas, horarios y en la actividad diaria).

La clave está en conseguir que el cambio sea lo menos drástico posible, y que tanto nuestro cuerpo como nuestra mente se vaya adaptando poco a poco al nuevo ritmo.

¿Cómo conseguirlo?

Para empezar, te recomiendo dejar de fantasear con lo dura que va a ser la vuelta al trabajo o a tu vida cotidiana. Efectivamente, te va a costar unos días adaptarte, eso ya lo sabes, pero todavía no ha ocurrido, con lo cual no sabes realmente cómo va a ser. Además, pensando en ello, solo conseguirás no poder disfrutar de los días que te todavía te quedan de descanso, empezarás a sentir desmotivación y ya comenzarás con una actitud mental negativa que te va a dificultar más la reincorporación.

Un par de días antes de reincorporarte, dedica un tiempo a planificar el regreso, ¡Sí planificar! Igual que hiciste cuando planificaste tus vacaciones, ahora es conveniente que organices la vuelta. Si es posible, para el primer día procura ponerte actividades que sean más livianas, y que no requieran de mucha concentración ni supongan mucho estrés. Ten en cuenta que los primeros días te sentirás más cansado y te resultará más difícil mantener la concentración, así que facilítate el trabajo.

Aunque vuelvas al trabajo, continúa realizando esas actividades que te resultan tan placenteras en vacaciones, si bien ya no dispones de tanto tiempo para ellas, sí que puedes organizar tu tiempo y dejar un espacio al día o en la semana para seguir haciéndolas. Lectura, deporte, quedar con amigos, tomarte un aperitivo…incluso si como yo, vives en una zona donde el buen tiempo aún nos dura hasta final de septiembre, sigue disfrutando de la playa, piscina, paseos…

Otra cosa que también te va ayudar mucho, al menos a mí me funciona muy bien, es focalizarte en las cosas positivas que también tiene la vuelta al trabajo: los compañeros, la hora del almuerzo, sentirte útil, nuevos proyectos… Ya sé que esto no es tan fácil  cuando tienes un trabajo que no te motiva o que te resulta muy estresante, si este es tu caso te recomiendo estas estrategias que te ayudaran a ser más feliz en el trabajo.

Por otro lado la vuelta de vacaciones es un buen momento para plantearte nuevos objetivos que te motiven e ilusionen. Al igual que en el mes de enero, septiembre es un buen mes para introducir nuevos cambios en nuestras vidas. Haber tenido un tiempo de descanso, de desconexión, de charlar con amigos, hace que nuestro cuerpo y nuestra mente se planteen cambios y nuevos propósitos. Septiembre es el mes ideal para ponerlos en marcha, así que ponte a ello, y aprovecha la energía renovada que te dan las vacaciones para introducir los cambios que quieres en tu vida.

¡Feliz vuelta al trabajo!

 

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SOBRE MÍ

Soy Ana Oliver, Coach Personal y autora de este Blog. Mi objetivo es ayudarte a sentirte más satisfecho contigo mismo, y a generar los cambios que quieres en tu vida. Descubre cómo puedo ayudarte aquí.